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ESTEMA, estética y terapias naturales

Codo de Squash

Consejo importante: Uno de los responsables de la tendinitis en deportes de raqueta es el “grip”. Si el agarre de la mano sobre la empuñadura no es firme, no podremos realizar el golpe con la mano, antebrazo y brazo relajados, con lo que perdemos precisión en el golpe y además tenemos que golpear ejerciendo una contracción excesiva de los músculos flexores de los dedos para que el mango de la raqueta no se deslice. Como consecuencia los músculos extensores de los dedos (antagonistas), con origen en el epicóndilo, y que controlan en tensión la acción de los flexores (agonistas), sufren con cada golpe una tracción brusca, que acaba provocando la inflamación del tendón y una más que posible lesión.

Si esta cinta “grip” se adhiere a nuestra mano, el golpe será mucho mas preciso, pudiendo golpear la bola con toda la musculatura de la extremidad relajada y sin el mas mínimo esfuerzo. Solo cuando entendamos la importancia de un “grip” en buen estado dejaremos de padecer tendinitis por este motivo.

codo

¿Qué es la epicondilitis? Es una inflamación de uno o varios tendones, acompañada de dolor y limitación de movimientos de la zona afectada.

Las zonas más habituales sobre las que se producen las tendinitis son manos, codos, hombros y rodillas. En este caso vamos a centrarnos en la “epicondilitis” o “codo de tenis”. La tendinitis puede ser difícil de erradicar puesto que el tendón es un tejido con muy poca vascularización y el aporte de nutrientes y oxígeno que pueda recibir a través de la sangre arterial es muy limitado y lento.

Es muy importante tener en cuenta a la hora de su diagnóstico que una tendinitis nunca produce dolor en reposo, solo lo produce en determinados movimientos en los que se contrae el músculo afectado para realizar una acción determinada. Es muy habitual asociar erróneamente la tendinitis a un dolor constante o que se acentúa en reposo y que se suele irradiar hacia la extremidad, sobre todo en zonas escapulares y hombros. En este caso se trataría de un dolor reflejo a lo largo de la extremidad, con origen en la zona de trapecio, donde se produce una compresión del nervio por la musculatura contracturada.

Origen: Si tenemos en cuenta que los extremos de todos los músculos se convierten en uno o varios tendones para insertarse en un hueso, nos damos cuenta que una tensión excesiva y constante del músculo provoca una tracción mecánica directa sobre dichos tendones, llegando a provocar incluso microtraumatismos (pequeños desprendimientos del periostio en la inserción del tendón)

Por lo tanto los trabajos repetitivos en los que el músculo se ve sometido a contracciones bruscas durante un periodo de tiempo prolongado (martillear, deportes de raqueta, masajear…)  producen una tracción constante de los tendones provocándoles una inflamación y dolor. Llegados a este punto en el que aparece el dolor, sabemos que se produce una reacción muscular a modo de autoprotección, que contrae las fibras del músculo y aumenta de forma considerable la tracción sobre los tendones, agravando así el problema.

Signos y Síntomas: El síntoma principal es el dolor, única y exclusivamente al movimiento o con la más mínima acción del músculo afectado, nunca aparecerá el dolor en reposo. Y como signos principales se aprecian una inflamación y una limitación de movimientos de la zona afectada que puede llegar a ser muy importante a medida que la patología se alargue en el tiempo.

 

Tratamiento: Nuestro objetivo va a ser muy concreto: debemos descontracturar toda la musculatura afectada, realizando un masaje muy profundo. Al eliminar la contractura, el músculo vuelve a recuperar su longitud anatómica, disminuyendo la tracción sobre los tendones y en cuestión de horas el paciente nota una mejoría notable e incluso la desaparición del dolor y la consiguiente recuperación de los movimientos de la zona afectada.

En la mayoría de ocasiones será suficiente con dos o tres sesiones de masaje profundo para erradicar por completo la tendinitis ya que los tendones no han sufrido aún el deterioro de sus fibras, ni han provocado pequeños desprendimientos del periostio en su zona de origen o inserción.

En los casos en que esto ya ha ocurrido, el tratamiento se alarga, y en ocasiones la solución pasa por una intervención quirúrgica para reparar la zona de anclaje de las fibras tendinosas al periostio.

No debemos olvidar que aunque la zona de dolor esté muy delimitada, se habrá producido una reacción muscular en otras zonas relacionadas, por lo que, por ejemplo, en una epicondilitis (zona externa del codo) encontraremos musculatura contracturada desde la mano hasta toda la extensión del trapecio, habiendo producido desequilibrio también en la espalda. Por lo tanto deberemos trabajar las dos extremidades superiores y la espalda para recuperar el equilibrio muscular.

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