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ESTEMA, estética y terapias naturales

Dolor cervical ¿Fármacos o soluciones?

Origen: El dolor puede llegar a ser muy agudo y dejar al paciente con una gran limitación de movimientos del cuello y de toda la espalda. Puede estar originado principalmente por cuatro causas distintas. En función del plexo nervioso afectado se producirá un dolor local en toda la zona escapular, zona cervical y zona de trapecios o se irradiará por las extremidades superiores hasta los dedos de la mano.

  • Las causas más comunes, son las provocadas por una contracción brusca de la musculatura del cuello, trapecios y escápulas, habitualmente por un cambio brusco de temperatura (de calor a frío), o bien por somatización. Suele ser muy habitual que después de un gran disgusto que genera “rabia” e impotencia que no hemos podido liberar se desencadene una gran reacción muscular de toda la zona. Esguinces de ligamentos cervicales o “tirón” muscular completan este primer apartado. Todas estas causas tienen un denominador común, que es la reacción de contracción de los músculos implicados, los cuales comprimirán nervios periféricos a nivel local y pueden producir rectificación de la lordosis cervical, afectando a la posición de discos y vértebras que estrecharan aún más los agujeros de conjunción y provocarán más compresión sobre los nervios ya inflamados.
  • Otra causa de esta patología es la provocada por la compresión de los nervios periféricos o canal medular por deformación o desplazamiento de uno o varios discos intervertebrales.
  • Hernia discal: provocada en una fase inicial por un trauma en el que se produce la rotura del cuerpo discal, dejando que el núcleo pulposo de éste salga a través de la fisura creada y se instale en la periferia, solidificándose con el paso del tiempo. Cuando se ha calcificado acaba ocupando un espacio en la periferia del disco, si esta calcificación se posiciona en los laterales puede obstruir los agujeros de conjunción y comprimir determinados nervios periféricos, y si se posiciona en la parte posterior acaba obstruyendo el canal medular.
  • Protuberancia discal: provocada por trauma o por desgaste al producirse una fricción continuada y en desequilibrio del disco. Al ir desgastándose una parte determinada se produce una reacción de regeneración de dicha zona, creando una callosidad exagerada cuyo volumen puede provocar los mismos efectos que la hernia discal.
  • Desplazamiento vertebral o discal: se suele producir por una acción brusca y en desequilibrado durante un movimiento determinado del cuello o bien por una tracción exagerada de la musculatura que se inserta en los cuerpos vertebrales como consecuencia de una o varias contracturas.
  • La causa más común en edades avanzadas o por predisposición genética es la producida por la artrosis. Es una calcificación en cualquier punto de la periferia de los cuerpos vertebrales provocada por la formación paulatina de calcificaciones que acaban adquiriendo un determinado volumen y provocan la compresión de nervios periféricos o del canal medular.
  • El desgaste de los cuerpos discales es una causa frecuente en personas que someten a grandes presiones continuadas su columna vertebral (trabajos que requieren un gran esfuerzo físico), aunque los síntomas aparecen a partir de los 40 años, o cuando la musculatura de la espalda comienza a perder tono y deja de cumplir su función de mantener en equilibrio todas las articulaciones vertebrales. Al perder su grosor, el disco permite que la distancia entre la vértebra superior y la inferior disminuya, reduciendo cada vez más el espacio natural de salida de los nervios periféricos a través de los agujeros de conjunción.

Signos y Síntomas: En todos estos casos, la compresión a nivel cervical de determinados plexos nerviosos, provocan un dolor reflejo más o menos intenso, pero constante en cualquier punto del trayecto de la rama nerviosa comprimida, esto quiere decir que desde la propia zona cervical hasta la punta de los dedos de las manos podemos sentir parestesias (pérdida de sensibilidad y fuerza acompañada de dolor) y un fuerte dolor local paralizante que en caso de estar provocado directamente por la acción muscular no remite ni con los analgésicos y anti-inflamatorios más potentes.

En los casos de sobrecarga por esfuerzos o movimientos repetitivos, la aparición del dolor puede ser advertida con antelación, ya que días antes la zona cervical y algunos de los trapecios comienzan a reflejar molestias y limitación en determinados movimientos de flexión o rotación del cuello y de los hombros. En el resto de casos la aparición es brusca, tras un sobreesfuerzo o movimiento inadecuado que provoca una compresión aguda de los nervios que ya están sometidos a una determinada obstrucción.

Tratamiento: Cuando el problema está provocado por la musculatura, es básico localizar de una forma correcta la zona de origen y el motivo. Debemos tener en cuentaque si no la trabajamos directamente las posibilidades de una recuperación rápida son mínimas. Asimismo debemos conocer qué tipo de dolor reflejo o propio de la zona afectada, ya que en caso de masajear profundamente la zona de dolor reflejo y no descontracturar la zona de origen el paciente va a empeorar

Es importante realizar un masaje profundo directamente sobre los músculos afectados, en sentido transverso a la dirección de sus fibras o en sentido rotatorio. Posteriormente se debe realizar un trabajo exhaustivo y profundo sobre toda la musculatura de la espalda, incidiendo en zonas paravertebrales, trapecios, escápulas y en las zonas de más tensión, hasta eliminar por completo todas las contracturas y lograr un total equilibrio de todas las zonas, de lo contrario los resultados no serán óptimos.

La sensación de alivio en movimientos y en dolor es inmediata, lográndose una recuperación total entre el tercer y cuarto día.

En el resto de casos actuaremos de la misma forma, descontracturando toda la musculatura de la espalda hasta lograr un tono muscular equilibrado. Si creemos que el problema ha sido provocado por desplazamiento discal o vertebral debemos completar la terapia con algunas manipulaciones osteopáticas o de quiropraxia.

NOTA IMPORTANTE:  Bajo ningún concepto debemos realizar estas manipulaciones sin haber realizado el masaje previo, ya que la propia musculatura no nos permitirá la movilidad necesaria para ello, y con toda seguridad podemos agravar el problema.

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