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ESTEMA, estética y terapias naturales

¡Error de tratamiento en esguinces!

En este artículo explicaré las consecuencias negativas que conlleva la compresión e inmovilización sobre las típicas lesiones musculares y ligamentosas. Estamos acostumbrados desafortunadamente a que ante alguna de estas lesiones, la medicina tradicional suele aplicar un vendaje compresivo durante 15 o 21 días. Esto solo provoca una falta importante de alimento en todos los tejidos dañados y una gran inflamación de la zona, acompañada de dolor por la concentración de deshechos celulares, toxinas y líquidos que no se evacuan por la acción compresiva del vendaje. Como consecuencia la recuperación se retrasa de forma escandalosa y los tejidos lesionados quedan débiles y suelen recaer constantemente, repitiéndose la misma lesión en algunas ocasiones.

ESGUINCES, TORCEDURAS Y PEQUEÑAS ROTURAS FIBRILARES.

 Nota:

Voy a englobar estos tres términos de forma conjunta ya que el origen suele ser siempre el mismo y su forma de tratamiento también es la misma en los tres casos, tan solo debemos tener en cuenta que en las roturas fibrilares el trabajo deberá efectuarse de una forma determinada sobre las fibras musculares dañadas, tal y como describiré a continuación.

 Origen:

El origen suele estar siempre en una acción brusca, inesperada y descontrolada de alguna parte de nuestro cuerpo, o bien por sobre-esfuerzo, en la que uno o varios músculos sufren una rápida contracción o un estiramiento exagerado de sus fibras, llegando incluso a la rotura parcial o total de éstas. Por los mismos motivos los ligamentos que son los encargados de mantener las estructuras articulares en equilibrio, pero no tienen capacidad de retracción como los músculos, se ven sometidos a una tracción mecánica extrema en la que también pueden llegar a sufrir rotura parcial o total de sus fibras.

Signos y Síntomas:

El síntoma principal es el dolor y signos claros como la inflamación y una limitación general de movimientos de la zona o zonas afectadas. A partir del segundo o tercer día puede aparecer uno o varios hematomas que nos indicarían que se ha producido con toda seguridad una rotura fibrilar.

El alcance de esta rotura lo podemos valorar mediante el tacto y realizando movimientos en los que estén implicados los músculos o ligamentos afectados. Una rotura parcial de fibras provoca un dolor agudo durante la acción de contracción del músculo, pero produce un movimiento de la zona aunque sea limitado, mientras que una rotura total no produce dolor ni movimiento ya que tampoco se produce la contracción del músculo.

En caso de un ligamento roto parcialmente, hay dolor al movimiento de la articulación, en el caso de rotura total puede no haber dolor, pero si se aprecia una gran inestabilidad de la articulación y una inseguridad en las acciones en las que dicho ligamento estaría implicado.

Si la rotura fibrilar se produce por sobreesfuerzo durante la acción de contracción de un músculo, ésta se suele producir en el centro del vientre muscular. En este caso observaríamos con el tacto que existe una depresión en el centro del vientre del músculo y dos abultamientos a los lados (entre esta depresión y los tendones de los extremos) que serán las fibras rotas y retraídas.

Si se provoca por un estiramiento brusco del músculo, la rotura se producirá en uno de los extremos de éste. En este caso se aprecia al tacto una leve depresión entre la zona tendinosa y el vientre muscular y un abultamiento en el centro del mismo.

Tratamiento:

Muy importante. En ningún caso aplicaremos compresión alguna ni inmovilización sobre la zona lesionada. Debemos tener en cuenta que lo único que necesitan los diferentes tejidos para recuperarse es el aporte de nutrientes y oxígeno que les llega a través de la sangre arterial y la evacuación de deshechos celulares a través del retorno venoso. Si comprimimos e inmovilizamos, estamos evitando que esto se produzca y provocando una recuperación muy larga y dolorosa.

En caso de rotura fibrilar leve debemos trabajar sobre toda la musculatura y ligamentos afectados masajeando de una forma profunda en sentido transverso al sentido de sus fibras y cubriendo zonas musculares completas para proporcionar equilibrio a las mismas. Si trabajamos en sentido longitudinal vamos a agravar la lesión ya que estaremos arrastrando las fibras rotas en sentido contrario, separándolas del punto de rotura. Si estamos seguros de que no hay rotura alguna en el músculo, podremos trabajar también en sentido longitudinal para estirar sus fibras.

En todos estos casos la recuperación es muy rápida, llegando a tener una movilidad sin dolor en tres o cuatro días y una recuperación total en una semana. Se realizará un tratamiento cada cuatro o cinco días hasta que desaparezcan todos los signos y síntomas, habitualmente esto sucede entre la segunda y cuarta sesión.

En los casos en que la rotura del músculo sea total o superior al 30% del volumen de sus fibras, no vamos a realizar ninguna maniobra terapéutica ya que la solución en la mayoría de casos es quirúrgica. Hay que tener en cuenta que después del tercer o cuarto día de producirse la lesión, nuestro organismo comienza un mecanismo de reabsorción hasta hacer desaparecer gran parte de las fibras rotas, el resto se adhiere a los tejidos adyacentes, desapareciendo las posibilidades de reconstruir el músculo en su totalidad.

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