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ESTEMA, estética y terapias naturales

Espolón o Fascitis plantar

¿Por qué no tienen resultados los tratamientos médicos en los diagnósticos de fascitis plantar y espolón?

En el 90% de los casos es simplemente porque el diagnóstico no es correcto.

Se suele diagnosticar “espolón” o “fascitis plantar” cuando aparece un dolor importante y en ocasiones paralizante en la zona del talón o la planta del pié. Pues bien, existen dos posibilidades:

1-    Que el dolor se manifieste cuando se realiza el apoyo del pié, lo cual quiere decir que a cada paso que damos cargando el peso de nuestro cuerpo sobre la zona afectada se produce un dolor más o menos importante, pero que cuando dejamos el pié en reposo este dolor desaparece por completo.

Estos síntomas son compatibles con alguna sobrecarga o lesión muscular, tendinosa o de ligamentos de la zona metatarsiana o zona plantar.

Si se trata de espolón, el dolor es más agudo y localizado, pero también se produce al apoyar nuestro peso sobre el talón, con la particularidad de que este dolor no aparece de forma súbita, ya que se va manifestando progresivamente a medida que la callosidad va adquiriendo volumen con el paso de los años. El dolor también desaparece por completo cuando el pié está en reposo.

2-    Si por el contrario aparece un dolor que puede llegar a ser muy intenso y en ocasiones nos impide hasta el más leve apoyo, que se acentúa durante o después del reposo (al levantarnos de la cama o de estar sentados) y que mejora o desaparece a medida que comenzamos a movernos, se trata de un dolor reflejo cuyo origen no está en el pié, sino en la musculatura de la zona lumbar y paravertebral.

Es muy probable que esta musculatura no nos provoque ningún síntoma, pero de forma directa o indirecta produce una compresión sobra trayectos nerviosos, con frecuencia sobre el nervio ciático, que provocan un dolor reflejo en la zona plantar. También puede manifestarse dolor por este mismo motivo en cualquier punto de la extremidad, pero esto no es tan frecuente.

Los tratamientos que suele aplicar la medicina convencional sobre la zona del dolor como infiltraciones, ultrasonidos, en ocasiones de forma totalmente aberrante compresión e inmovilización. Los antiinflamatorios suelen tener un efecto mínimo y transitorio sobre el dolor, o bien no tienen el más mínimo resultado, ya que no se aborda el origen del problema.

La única solución, rápida y efectiva al 100%, es eliminar la contracción de la musculatura que provoca la compresión sobre el plexo nervioso afectado. Sencillamente un masaje profundo y contundente sobre toda la musculatura de la espalda, incidiendo en la cadena paravertebral, zona lumbar e iliocostal hasta conseguir un equilibrio muscular completo. El dolor del pié o zona afectada desaparece al instante si su inicio ha sido reciente. Si este dolor lo tenemos desde hace meses o incluso años, disminuye gradualmente, llegando a desaparecer por completo en una semana como máximo.

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