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ESTEMA, estética y terapias naturales

Patologías digestivas

PATOLOGÍAS GÁSTRICAS:

Dolor de estómago / Gastritis aguda o crónica / Acidez / Digestión lenta / Estreñimiento / Colon irritable / Colitis ulcerosa / Síndrome de Crohn. 

Tras tratar durante más de 20 años a más de 3.000 pacientes, he logrado llegar a las conclusiones que expongo a continuación. Mi experiencia me hace afirmar con rotundidad que todas estas patologías se pueden abordar y en la mayoría de casos eliminar corrigiendo la alimentación y con terapia manual, trabajando siempre desde el sentido común y teniendo muy en cuenta el historial del paciente.

Introducción: Como es lógico, siempre deberemos tener en cuenta, cual es el origen de cualquiera de estas patologías, solo así las podremos erradicar por completo. Pero lo que sí es cierto, es que aún sin saber si el origen es por una alimentación inadecuada, o por somatización, que suelen ser los más comunes, la reacción muscular que se produce en toda la zona gastrointestinal es manifiesta, y provocará una serie de consecuencias.

Arterias, venas, vísceras y las paredes del tubo digestivo, desde su comienzo en la boca hasta el ano, están formadas en su mayor parte por musculatura lisa, controlada por el sistema nervioso autónomo, quedando fuera del control de nuestra voluntad, por lo que el ser humano no puede relajar o contraer a su antojo dicha musculatura.

Origen: Como hemos visto, el origen de la mayoría de estas patologías suele estar ocasionado por somatización o por trastornos alimentarios, y que las consecuencias, en mayor o menor grado son: una potente contracción de la musculatura a lo largo del tubo digestivo, focalizada en un principio, pero que con el paso de los días se generaliza en toda la zona gastrointestinal.

Somatización: Todos sabemos que en época de estrés, grandes preocupaciones, exámenes, etc. la musculatura de espalda y zona gástrica indistintamente, suele entrar en tensión, limitando la movilidad y provocando molestias e incluso dolor.

Alimentación: Asimismo, cuando llevamos una vida desordenada, comemos demasiado rápido, en horarios descontrolados o ingerimos alimentos inadecuados, nuestra digestión se resiente por acción de algunos elementos químicos (ácidos, aditivos, etc.) Todo esto conlleva a una reacción inmediata de contracción en la musculatura del estómago. Esta reacción suele ser aguda y desaparece a medida que el proceso digestivo avanza, pero cuando coinciden los dos condicionantes a la vez, es cuando comienzan realmente los típicos problemas digestivos.

Signos y síntomas: Esta contracción muscular provoca las siguientes consecuencias:

  1. Ralentización e incluso paralización del peristaltismo (acción de los anillos musculares del tubo digestivo para impulsar el bolo alimenticio a través de él). La consecuencia inmediata puede ser:
  • Dolor de estómago: A parte de la tensión generada por la paralización del peristaltismo, en este caso, el dolor está provocado por un espasmo brusco de la musculatura del estómago, en la mayoría de casos como reacción a los componentes químicos de algún alimento ingerido, por un exceso de ácido puntual o bajada del ph gástrico. Este espasmo produce compresión sobre determinados nervios, provocando un gran dolor.
  • Inflamación abdominal: el propio volumen de los deshechos acumulados, combinado con los gases que desprende el proceso digestivo y los líquidos no evacuados por la disfunción del sistema, suelen ser los causantes de dicha inflamación.
  • Estreñimiento: Si estos anillos concéntricos de musculatura lisa no son capaces de contraerse y expandirse con normalidad, los diferentes bolos alimenticios no pueden ser impulsados y se van acumulando a lo largo del intestino y colon.
  • Diarrea: En este caso intervienen directamente las diferentes reacciones bioquímicas provocadas por los componentes químicos contenidos en los alimentos ingeridos. Es muy habitual que también se produzcan episodios de diarrea por una somatización, generalmente por miedos ante circunstancias que no dominamos.
  • Sensación de plenitud: es obvio que si no evacuamos mediante el proceso natural los alimentos ingeridos, nuestro intestino aumenta progresivamente su volumen y el estómago cada vez admitirá menos alimento, aumentando esta sensación a raíz de la inflamación adquirida. 
  1. Disminución drástica en la acción de vasodilatación y vasoconstricción de las paredes del sistema vascular. En caso de vasoconstricción, se puede producir un aumento de la presión arterial, ya que en este caso el vaso es estrecha y reduce su caudal, por lo que el mismo volumen de sangre debe circular por un espacio más reducido.

Asimismo la contracción de la musculatura lisa del vaso comprime las vías de irrigación que lo alimenta y pierde tono, deteriorando sus tejidos. No hay que olvidar que la acción de estos músculos estimula la acción de sistema linfático y sanguíneo.

  1. Gran limitación de la acción de la musculatura en las paredes de las vísceras. Estos músculos producen movimiento, generan calor a través de su gran vascularización, sirven como protección y mantienen la posición de las vísceras. Son los indicadores del estado fisiológico de la estructura a la que pertenecen, contrayéndose y provocando dolor en caso de patología o disfunción.
  1. Compresión de capilares sanguíneos. La red capilar comprimida disminuye el aporte de nutrientes y oxígeno a todos los tejidos afectados, produciendo atrofia, disfunción y degeneración de las fibras que forman estos tejidos en las zonas comprimidas.
  1. Compresión de ramas nerviosas. Esta es la consecuencia más importante por la serie de problemas que desencadena. Aunque la compresión se produzca en un principio a nivel de las terminaciones nerviosas (dendritas), ésta desembocará en una reacción de los músculos a lo largo de toda la rama nerviosa (plexo), provocando una contracción de toda la musculatura adyacente, que comprimirá más nervios. Las consecuencias más inmediatas son:
  • Dolor agudo: Situado en la propia zona de compresión, pero también un gran dolor constante y persistente, irradiado a lo largo del plexo nervioso hasta la espalda, denominado dolor en cinturón.
  • Disfunción orgánica: Esta se produce por la deficiencia de inervación de determinados órganos. Cuando la información desde el cerebro a través de los diferentes sistemas nerviosos no llega de una forma correcta a cualquier punto de la zona gastrointestinal, ésta deja de funcionar en equilibrio y ocasiona la mayoría de patologías del sistema: dispepsia, hiper o hipoacidez, dolor, inflamación, disfunción de órganos como hígado, bazo, páncreas, etc.

Evolución de Colon irritable a Colitis ulcerosa para terminar en Síndrome de Crhon.

Se puede considerar que son tres fases de la misma enfermedad. En los tres casos, siempre hay una base emocional que desencadena la reacción del intestino, provocando episodios de diarrea, dolor, estreñimiento…

1ª fase: Colon irritable. Todo comienza ante situaciones que no dominamos y que nos producen inseguridad, apareciendo en la mayoría de casos la diarrea espontánea. Si somos capaces de superarlo, ganamos autoconfianza y a medida que se repite la misma situación el problema disminuye hasta desaparecer.

2ª fase: Colitis ulcerosa. Si no somos capaces de ir superando los diferentes retos y restablecer a base de la experiencia la confianza en nosotros mismos, nuestra seguridad va mermando y de forma paralela, por somatización, la musculatura lisa de nuestro intestino tiende a estar en contracción constante, provocando en determinadas zonas tal compresión sobre el sistema vascular y nervioso que el aporte de nutrientes y oxígeno a los diferentes tejidos queda muy limitado o nulo. El tejido se necrosa por falta a alimento y comienzan las ulceraciones.

3ª fase: Síndrome de Crhon. Cuando la contracción de toda la musculatura del intestino es permanente y la falta de alimento e impulso nervioso se generaliza en los diferentes tejidos que forman las paredes del intestino, la necrosis se va extendiendo hasta llegar al extremo de tener que extirpar las partes más afectadas para evitar su avance y aliviar todos los síntomas del paciente. 

Conclusión: El efecto directo de las contracturas de la musculatura lisa sobre los sistemas nervioso y vascular, puede provocar directa e indirectamente la aparición de todas las patologías del enunciado. 

Tratamiento: El tratamiento en cualquiera de estos casos será el mismo. Nuestro objetivo será el de devolver el equilibrio a los diferentes sistemas, consiguiendo que el impulso nervioso y el riego arterial llegue hasta la última célula de la zona gastrointestinal y que los sistemas linfático y venoso evacuen con regularidad todos los deshechos celulares.

Para ello debemos corregir la alimentación inadecuada y trabajar sobre todos los tejidos blandos, ejerciendo una profundidad, que irá de menos a más, hasta conseguir acceder hasta los tejidos más profundos sin provocar grandes molestias al paciente.

Comenzamos con una presión baja, comprobaremos que en los primeros minutos resulta un poco molesto para el paciente, pero a medida que avanza el tratamiento y la musculatura abdominal y de todo el tubo digestivo se va relajando, nuestra mano se va hundiendo sin necesidad de aumentar la presión.

En este momento es cuando de forma directa en los tejidos superficiales e indirecta a través de otras estructuras, estamos ejerciendo un masaje profundo sobre musculatura lisa y estriada.

 

Al eliminar las contracturas liberamos los sistemas nervioso y vascular, devolviendo así la información y el alimento a todos los tejidos y órganos afectados.

Así se restablece el equilibrio entre los diferentes sistemas, tejidos y órganos que acaban recuperando su función.

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