Estema

Rollaction

Blog

ESTEMA, estética y terapias naturales

Reflujo gástrico

A diferencia de la medicina, que la única solución que aporta es inhibir la acción de la bomba de protones a través de fármacos como el “Omeprazol”, que provocan un déficit de ácido necesario para determinados procesos bioquímicos, tanto digestivos como de absorción del minerales como el calcio (perdemos el calcio de nuestro tejido óseo) y vitaminas como la B12, os propongo en este artículo la única alternativa definitiva y natural al reflujo.

 Nota: La compresión que ejercen determinados músculos sobre algunos nervios es común en todas las patologías gástricas. Si un plexo nervioso o alguna de sus derivaciones es comprimida en algún punto de su trayecto, la información que transporta a través de sus neurotransmisores deja de recibirse correctamente en la zona o el órgano de destino, provocando una disfunción, que solo remitirá y recuperará su equilibrio cuando desaparezca la compresión inicial.

 Origen: Está provocado por la disfunción transitoria o permanente del esfínter esofágico inferior situado en la zona de unión entre esófago y estómago llamada cardias. Este esfínter tiene como misión mantener completamente cerrado el tubo digestivo en este punto. Está formado por fibras musculares circulares y concéntricas cuya posición natural es de contracción y solo se relaja para dejar pasar el alimento a través del tubo digestivo.

Cuando se produce una contracción de la musculatura lisa de la mucosa y submucosa gástrica provoca una tracción directa de las fibras que conforman el músculo, deformando la estructura circular del esfínter esofágico y evitando que cumpla su función de mantener cerrada la cavidad, es entonces cuando el contenido gástrico con alto contenido en ácido clorhídrico pasa al esófago y dependiendo de los movimientos puede llegar hasta la boca, provocando quemaduras a lo largo del tubo y sensación de ardor (pirosis).

La musculatura abdominal estriada contracturada también puede tener una acción indirecta a través de otras estructuras sobre este esfínter y provocar una disfunción del mismo.

La contracción de ambas musculaturas está provocada habitualmente por la reacción de la mucosa gástrica ante determinados alimentos que la irritan o por somatización como reacción ante problemas de estrés, preocupaciones, shocks, desequilibrios del sistema nervioso… siendo este último el motivo más frecuente en la sociedad actual.

Signos y Síntomas: El signo principal es siempre el reflujo ácido que puede llegar según la posición hasta la boca, pero casi siempre va acompañado de otros síntomas como dolor de estómago, acidez, pirosis, digestiones lentas, inflamación abdominal, etc. Hay que tener en cuenta que cuando se llega a esta situación es porque la musculatura lisa de la zona abdominal y tubo digestivo está contracturada y posiblemente desde mucho tiempo antes de notar el primer síntoma.

También puede haber un dolor reflejo en forma de cinturón que aparecería casi siempre durante la noche en la zona media dorsal, incluso en lumbar. Este dolor puede manifestarse sin que la zona abdominal o gástrica tenga el más mínimo síntoma.

Tratamiento: El tratamiento es muy simple y sencillo. Se realiza un masaje profundo que deberá ir de menos a más profundidad, siempre teniendo en cuenta el nivel de tolerancia del paciente. Debemos conseguir que toda la musculatura lisa del tubo digestivo y estriada de la zona abdominal quede totalmente relajada. De este modo habremos logrado devolver la longitud anatómica correcta a todos los músculos implicados, que dejarán de provocar tracción sobre el esfinter, recuperando así su función de contención de fluidos ácidos. Asimismo liberamos todas las partes del sistema nervioso, sistema vascular y vías y estaciones linfáticas comprimidas, dejando que todos los tejidos y órganos donde la inervación y el riego sanguíneo eran deficientes recuperen su función en equilibrio.

Es muy importante trabajar toda la musculatura de la espalda incidiendo en las zonas donde puede existir compresión sobre nervios periféricos afectados, como zona lumbar y dorsal.

Los resultados se dejan sentir de inmediato, disminuyendo signos y síntomas a partir del mismo día del tratamiento y desapareciendo por completo después de la segunda sesión que se realizaría entre 5 y 7 días después de la primera.

No hay comentarios

Haz tu comentario